"aquel mundillo empolvado, cínico, lujurioso en el que la afirmación del yo era lo único que contaba y sólo se conseguía por medio de la aberración, las perversiones más refinadas y el uso escandaloso y provocador del dinero. Como el medio más seguro de resistir a las tentaciones era ceder, se abandonó dulcemente a los mejores placeres" B.A. Grimaud de la Reynière