Resulta que mi amigo lleva muchos años con su novia, viven juntos, son muy felices y a él nunca se le ha pasado por la cabeza irse con otra. Hasta aquí perfecto. Hace unas semanas, a mi amigo se le cruzó el cable y empezó a tontear con una compañera de trabajo, mujer respetable, casada y con hijos, con la sana intención de volver a sentir el gusanillo de la conquista, el "si quiero puedo" y entretenerse un rato. Él me ha asegurado que en ningún momento pretendía adornar la testuz de su parienta, y yo le creo, así que vosotros también os lo vais a creer
En estas semanas de tonteo, todo se ha limitado a mensajes de móvil que han sido subiendo de tono sin llegar a algo escandalosamente explícito, pero lo suficiente como para que la señora se haya encaprichado de mi amigo. Nunca han quedado fuera del trabajo, y cuando se ven actúan como si no pasara nada. También es verdad que se ven muy poco porque no trabajan codo con codo; si no fuera asi los Nelsons se multiplicarían por diez por eso de donde tengas la olla...
Mi amigo, una vez henchido su ego y recordado los tiempos adolescentes de la conquista, se ha dado por satisfecho e intenta recular, diciéndole que no pueden destrozar dos parejas, y máxime con dos criaturas de por medio, pero la mujer sigue mandándole mensajes y ayer mismo le preguntó si podía llamarle algún día de estos, porque le daba pena que
eso se acabara.