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#1 (permalink) | |
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Super Frikazo ![]() Fecha de registro: Jan 2004
Ubicación: Embrutecimiento
Masunos: 3.258
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![]() Estimados compañeros de café, contertulios míos y tesoreros del saber Occidental: Tengo a bien abrir este hilo ahora que cualquier libro puede obternerse en formato pdf a través de nuestro surtidor habitual con el fin de que copypasteemos fragmentos especialmente interesantes que nos hayan marcado, aleccionado o transmitido algo para el deleite del selecto personal que se sienta, y contemplativo, disfruta de este sosegado jardín de las delicias, apartado, recogido, guardado, que es este pequeño y mimado subforo. No es plato de gusto leer en la pantalla, para mí el primero, y es por ello que intentaré dividir en párrafos en la medida de lo posible todo aquello que juzgue a bien compartir con vosotros y de la misma forma lo pondré en negrita para no arruinar nuestra vista. Regalémonos saber amigos, saber. Empiezo con un fragmento especialmente preclaro y ameno que trata del alma y el instinto del hombre. Se recoge en el Lobo Estepario, del amigo Hesse, concretamente en su segunda parte, Tractact del Lobo Estepario e intenta explicar qué encierra la a priori simplista división del protagonista, Harry Haller, en Lobo y Hombre así como la multiplicidad del alma humana y el camino hacia los Inmortales. Pura cremita. Cita:
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¿Cantará un Homero tu cólera? |
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#2 (permalink) |
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Clásico ![]() Fecha de registro: Sep 2005
Ubicación: Viena
Masunos: 627
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Eso es un coñazo, por cosas como ésta me dejó helado El lobo estepario provocando en mi un rechazo hacia Hermann Hesse que aún no he superado. Quizás con el recién creado club del libro de este foro me obligue a leer algo más de él.
No sé por qué coño se le dio el Nobel, ¿no había nadie más para concedérselo?, ¿o es que había que premiar a un alemán tras la guerra para aliviar tensiones? Por entonces Borges ya había publicado Ficciones. Sin comentarios.
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There was a third man, he didn't give evidence. I didn't see his face. He didn't look up. He was quite - gewernlich - ordinary. He might have been just anybody. |
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#3 (permalink) | |
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Guest
Masunos: n/a
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Cita:
Charles Baudelaire "LOS PARAISOS ARTIFICIALES" "Acerca del vino y del hachis" |
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#4 (permalink) | |
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FREAK TOTAL ![]() |
Cita:
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#5 (permalink) | ||
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Clásico ![]() Fecha de registro: Sep 2005
Ubicación: Viena
Masunos: 627
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Cita:
Ójala lo hubieran hecho, con ello podría ser ahora mismo gobernador de California y si ni tan siquiera supiera sumar o restar podría haber llegado a presidente de los EEUU. Por cierto, si tan divertido e interesante es, ¿cómo es que aparece en la sección "Ladrillos"?
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#7 (permalink) |
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Clásico ![]() Fecha de registro: Sep 2005
Ubicación: Viena
Masunos: 627
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Quizás no entienda vuestra jerga puesto que no llevo mucho en el foro, así que me guié por el DRAE para saber lo que era un ladrillo:
4. m. coloq. Cosa pesada o aburrida. Eso es exactamente lo que pensé al leer el libro de Hesse, es un coñazo infecto. Es la primera vez que me pasa con una supuesta obra maestra, hasta ese momento había leído numerosos libros recomendados como maravillas de la literatura y siempre había estado de acuerdo, a lo sumo, me había parecido que no eran para tanto. Sin embargo El lobo esteparioo me produjo un rechazo total, a pesar de haberlo intentado leer en otras ocasiones diferentes, dejando pasar el tiempo. Es lo que hay.
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#8 (permalink) | |
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FREAK TOTAL ![]() |
Cita:
No lo entiendo, nada me parece mas estimulante que el análisis de la psique de un intelectual inadaptado. Tienes leido algo mas de Hermann Hesse? Lamentablemente no te puedo dar grandes argumentos en defensa de ese libro porque me unen grandes afinidades con Hermann Hesse, y comprendo que lo mismo que yo siento esa simpatia a ti te despierta gran antipatía... pero no sé, al menos podrías decir que libros no te parecen un coñazo infecto. |
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#9 (permalink) |
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Clásico ![]() Fecha de registro: Sep 2005
Ubicación: Viena
Masunos: 627
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Por lo que tengo comprobado, la gente que adora este libro y los de su autor suelen haber leído Demian en su adolescencia o El lobo estepario a esa tierna edad. Desde ese momento se enganchan al autor y a su estilo.
Yo me lo leí habiendo pasado esa época febril y no pude con su estructura confusa e inconexa. Es un libro que empieza de una forma más o menos lógica y típica (simplemente aburrida) para ir cayendo en una vorágine de (al menos para mi) charlotadas y despropósitos. Todo aquél rollo del teatro sólo para locos o la matanza de coches me hicieron casi abandonar la lectura. Si continúe fue por vergüenza torera y poder decir que me había terminado este "clásico". Con respecto al fragmento que han pegado aquí, es sin duda la "chicane" del libro; el famoso Tractact es una cumbre del aburrimiento literario engarzada en un libro muy sobrevalorado. Por otra parte, es posible que tan sólo aquellos que sientan esa dualidad lobo-hombre se vean reflejados en este mamotreto y por ello acaben siendo sus más duros defensores. Ya has apuntado que tú sí te sientes identificado con el autor/protagonista Hesse/Haller. Esa tortura de intelectual incomprendido y que quiere acabar con su existencia por culpa de su lobo interno, queda muy lejos de mi. Debo ser o un Homo Sapiens evolucionado que ha conseguido amalgamar esa dualidad en mi espíritu, o quizás un Homo Sapiens involucionado que no aprecia esa dualidad porque ni siquiera la posee (en este caso preferiría ser llamado Homo Erectus como aviso para próximas reprimendas) Por desgracia no he leído nada más del autor, al ser este libro mi primera toma de contacto con él, comprenderás que, a partir de entonces, huyera de él como de la peste. No obstante, observo que el club de lectura de este foro tiene su Siddharta entre las próximas lecturas. Así que igual me da la venada y me flagelo otra vez.
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#10 (permalink) | |
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Super Frikazo ![]() Fecha de registro: Jan 2004
Ubicación: Embrutecimiento
Masunos: 3.258
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Cita:
Mi intención con este hilo es basicamente la recopilación de diversos fragmentos especialmente jugosos, ahora que Emule y *.pdf lo permiten en conjunción, de todas aquellas lecturas que nos hayan marcado de algún modo con la finalidad de ser leídos en momentos de asueto o bien tras un arduo día de batalla en el General, para ser comentados, criticados, o ignorados según se tenga a bien.
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¿Cantará un Homero tu cólera? |
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#12 (permalink) |
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Clásico ![]() Fecha de registro: Sep 2005
Ubicación: Abraxas
Masunos: 712
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Melancolía, puede ser. No obstante, he visto la necesidad de postear los pasajes de En el camino, de Jack Kerouac, que más me impactaron durante mi primera lectura de este clásico; ya sea por sus descripciones llenas de color y vitalidad, ya sea por su frenética narración o por ciertas deliberaciones existencialistas. Magnífica obra de contrastes y minuciosas joias que conviene explotar al máximo.
Creo que puede llegar a ser interesante un post alimentado solamente por aquellos fragmentos que sean de notable consideración e importancia debido a su contenido descriptivo, retórico, épico, innovador o basado en mil razones más. “La única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos coches amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas y entonces se ve estallar una luz azul y todo el mundo suelta un “¡Ahhh!”. ¿Cómo se llamaban estos jóvenes en la Alemania de Goethe?” (I, I) “Y aquél fue un momento inequívoco de mi vida, el más extraño momento de todos, en el que no sabía ni quién era yo mismo: estaba lejos de casa, obsesionado, cansado por el viaje, en la habitación de un hotel barato que nunca había visto antes, oyendo los siseos del vapor afuera, y el crujir de la vieja madera del hotel, y pisadas en el piso de arriba, y todos los ruidos tristes posibles, y miraba hacia el techo lleno de grietas y auténticamente no supe quién era yo durante unos quince extraños segundos. No estaba asustado; simplemente era otra persona, un extraño, y mi vida entera era una vida fantasmal, la vida de un fantasma. Estaba a medio camino atravesando América, en la línea divisoria entre el Este de mi juventud y el Oeste de mi futuro, y quizá por eso sucedía eso allí y entonces, aquel extraño atardecer rojo.” (I, III) “La ópera era Fidelio. “¡Cuánta tiniebla!”, gritaba el barítono en el calabozo bajo una imponente losa. Lloré. También veo la vida de ese modo. Estaba tan interesado en la ópera que durante un rato olvidé las circunstancias de mi loca existencia y me perdí entre los tristes sonidos de Beethoven y los matizados tonos de Rembrandt del libreto.” (I, IX) “Llegó enseguida el crepúsculo, un crepúsculo púrpura sobre viñas, naranjos y campos de melones; el sol de color de uva pisada, cortado con rojo borgoña, los campos color amor y misterios españoles. Saqué la cabeza por la ventanilla y respiré profundamente la fragancia del aire. Fue el más hermoso de todos los momentos” (I, XII) “¿No es cierto que se empieza la vida como un dulce niño que cree en todo lo que pasa bajo el techo de su padre? Luego llega el día de la decepción cuando uno se da cuenta de que es desgraciado y miserable y pobre y está ciego y desnudo, y con rostro de fantasma dolorido y amargado camina temblando por la pesadilla de la vida” (I, XIV) “Algo, alguien, un espíritu nos perseguía por el desierto de la vida y nos alcanzaría antes de llegar al cielo. Por supuesto, ahora que volvía a ello, no podía ser más que la muerte: la muerte que nos alcanza antes de que lleguemos al cielo. Lo que anhelamos durante nuestra vida, lo que nos hace suspirar y gemir y sufrir todo tipo de dulces náuseas, es el recuerdo de una santidad perdida que probablemente disfrutamos en el seno materno y sólo puede reproducirse (aunque nos moleste admitirlo) al morir. Pero, ¿quién quiere morir? En el torbellino de acontecimientos en el fondo de la mente seguía pensando en eso” (II, IV) “Desde las orillas donde hombres infinitesimales pescaban con caña, y desde los brazos del delta que se extendían por una tierra cada vez más roja, el enorme río jorobado rodeaba Algiers con su brazo principal, con rumor indescriptible. Soñolienta y peninsular, Algiers parecía condenada a ser barrida algún día con sus avispas y chozas. El sol declinaba, los mosquitos revoloteaban, las temibles aguas rugían.” (II, VI) “¿Qué se siente cuando uno se aleja de la gente y ésta retrocede en el llano hasta que se convierte en motitas que se desvanecen? Es que el mundo que nos rodea es demasiado grande, y es el adiós. Pero nos lanzamos hacia delante en busca de la próxima aventura disparatada bajo los cielos.” (II, VIII) “Y durante un momento llegué al punto del éxtasis al que siempre había querido llegar; a ese paso completo a través del tiempo cronológico camino de las sombras sin nombre; al asombro en la desolación del reino de lo mortal con la sensación de la muerte pisándome los talones, y un fantasma siguiendo sus pasos y yo corriendo por una tabla desde la que todos los ángeles levantan el vuelo y se dirigen al vacío sagrado de la vacuidad increada, mientras poderosos e inconcebibles esplendores brillan en la esplendente Esencia Mental e innumerables regiones del loto caen abriendo la magia del cielo. Oía un indescriptible rumor hirviente que no estaba en mi oído sino en todas partes y no tenía nada que ver con el sonido. Comprendí que había muerto y renacido innumerables veces aunque no lo recordaba porque el paso de vida a muerte y de muerte a vida era fantasmalmente fácil; una acción mágica sin valor, lo mismo que dormir y despertar millones de veces, con una profunda ignorancia totalmente casual. Comprendí que estas ondulaciones de nacimiento y muerte sólo tenían lugar debido a la estabilidad de la Mente intrínseca, igual que la acción del viento sobre la superficie pura, serena y como de un espejo del agua. Sentí una dulce beatitud oscilante, como un gran chute de heroína en plena vena; como un trago de vino al atardecer que hace estremecerse; mis pies vacilaron. Pensé que iba a morir de un momento a otro” (II, X) “La carretera era una larga línea recta. No era como conducir a través de Carolina, Texas, Arizona o Illinois; era como conducir a través del mundo por lugares donde por fin aprenderíamos a conocernos entre los indios del mundo, esa raza esencial básica de la humanidad primitiva y doliente que se extiende a lo largo del vientre ecuatorial del planeta desde Malaya (esa larga uña de China) hasta el gran subcontinente de la India, hasta Arabia, hasta Marruecos, hasta estos mismos desiertos y selvas de México y sobre los mares hasta Polinesia, hasta el místico Siam del Manto Amarillo y así, dando vueltas y vueltas, se oye el mismo lamento junto a las destrozadas murallas de Cádiz, España, que se oye 20.000 kilómetros más allá de las profundidades de Benarés, la capital del mundo. Estos individuos eran indudablemente indios y en nada se parecían a los edros y Panchos del estúpido saber popular americano… tenían pómulos salientes y ojos oblicuos y gestos delicados; no eran idiotas, no eran payasos; eran indios solemnes y graves, eran el origen de la humanidad, sus padres. Las olas son chinas, pero la tierra es asunto indio. Tan esenciales como las rocas del desierto son ellos en el desierto de la “historia”. […] Porque cuando llegue la destrucción al mundo de la “historia” y el Apocalipsis vuelva una vez más como tantas veces antes, ellos seguirán mirando con los mismos ojos desde las cuevas de México, desde las cuevas de Bali, donde empezó todo y donde Adán fue engañado y aprendió a conocer” (IV, V) |
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#13 (permalink) |
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Mosca cojonera y pitufo gruñón ![]() FREAK TOTAL ![]() Fecha de registro: Sep 2005
Ubicación: Valencia
Masunos: 11.820
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quiero colaborar con este.........
"Llamadme Ismael. Hace unos años -no importa cuánto hace exactamente-, teniendo poco o ningún dinero en el bolsillo, y nada en particular que me interesara en tierra, pensé que me iría a navegar un poco por ahí, para ver la parte acuática del mundo. Es un modo que tengo de echar fuera la melancolía y arreglar la circulación. Cada vez que me sorprendo poniendo una boca triste; cada vez que en mi alma hay un nuevo noviembre húmedo y lloviznoso; cada vez que me encuentro parándome sin querer ante las tiendas de ataúdes; y, especialmente, cada vez que la hipocondria me domina de tal modo que hace falta un recio principio moral para impedirme salir a la calle con toda deliberación a derribar metódicamente el sombrero a los transeúntes, entonces, entiendo que es más que hora de hacerme a la mar tan pronto como pueda. Es mi sustituto de la pistola y la bala. Catón se arroja sobre su espada, haciendo aspavientos filosóficos; yo me embarco pacíficamente. No hay en ello nada sorprendente. Si bien lo miran, no hay nadie que no experimente, en alguna ocasión u otra, y en más o menos grado, sentimientos análogos a los míos respecto del océano." moby dick...... |
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#14 (permalink) |
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Frikazo ![]() Fecha de registro: May 2004
Ubicación: Enamorado a niveles antes insospechados, o sea, basicamente, Muy jodido
Masunos: 2.774
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Infección (fragmento)
Odiar es querer sin amar. Querer es luchar por aquello que se desea y odiar es no poder alcanzar por lo que se lucha. Amar es desear todo, luchar por todo, y aún así, seguir con el heroísmo de continuar amando. Odio mi calle, porque nunca se revela a la vacuidad de los seres que pasan en ella. Odio los autobuses que cargan esperanzas con la chica de al lado, esperanzas como aquellas que se frustran a toda hora y en todas partes, autobuses que hacen pecar con los absurdos pensamientos: los mios, los de ella, pensamientos que recorren todo lo que saben vulnerable y no se cansan. Odio mis pasos, con su acostumbrada misión de ir siempre con rumbo fijo, pero maldiciendo tal obligación. Odio esta ciudad, una ciudad que espera, pero no le abre las puertas a los desesperados. Odio mi cuerpo y mi alma, dos cosas importantes, rebeldes a los cuidados y normas de la maldita sociedad. Odio mi pelo, un pelo cansado de atenciones estúpidas; un pelo que puede originar las mil y un importancias en una cafetería. Odio la fachada de mi casa, por estar mirando siempre con envidia a la de la casa del frente. Odio a mis vecinos quienes creen encontrar en un cansado saludo mio el futuro de la patria. Odio todo lo que tengo de cielo para mirar, si, todo lo que alcanzo, porque nunca he podido encontrar en él la parte exacta donde habita dios. Odio a mis amigos... uno por uno. Unas personas que nunca han tratado de imitar mi angustia. Odio a mis amigas, las odio cuando acaban de bailar y se burlan de su pareja, las odio cuando tratan de aparentar el sentimiento inverso al que realmente sienten; las odio porque su pelo es tan artificial como sus pensamientos, las odio porque creen encontrar en mi el tónico ideal para quitar complejos, pero no saben que yo los tengo en cantidades mayores que los de ellas...por montones. No se pero para mi lo peor de este mundo es el sentimiento de impotencia. Darse cuenta de que todo lo que uno hace, no sirve para nada. Estar convencido de que se hace algo importante, mientras hay cosas mucho más importantes por hacer, para darse cuenta que se sigue en el mismo estado, que no se gana nada, que no se avanza terreno, que se estanca, que se patina. Odio los clubes y los restaurantes, por ser lugares estupidos, artificiales e hipócritas. Odio a todos los maricas por estúpidos en toda la extensión de la palabra. Odio a mis maestros y sus intachables hipocresías. Odio a todos aquellos que se cagan encima del mundo todos los días. Odio a todas las putas por andar vendiendo añoraciones falsas en todas sus casas y sus calles. Odio las misas mal oídas...odio todas las misas. Me odio por no saber encontrar mi misión verdadera. Por eso me odio...y a ustedes ¿les importa? Odio a todo el mundo, no dejo de odiar a nadie, a nada... a nada a nadie sin excepción! Tomado de "Infección" Andrés Caicedo 1967
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#15 (permalink) |
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Clásico ![]() Fecha de registro: Sep 2005
Ubicación: Abraxas
Masunos: 712
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[...] "Trabajé de detective privado, de fumigador de insectos, de camarero. Trabajé en fábricas y oficinas. Coqueteé con la delincuencia. Pero mis ciento cincuenta dólares mensuales siempre llegaban puntualmente. No tenía necesidad de dinero. Me parecía una extravagancia romántica poner en juego mi libertad mediante actos delictivos que eran meramente simbólicos. Fue entonces y en esas circunstancias cuando entré en contacto con la droga y me convertí en adicto; fue entonces cuando delinquí de modo consciente, al tener auténtica necesidad de dinero, algo que nunca me había ocurrido antes.
Ésta es la pregunta que se plantea con más frecuencia: ¿qué hace que alguien se convierta en drogadicto? La respuesta es que, normalmente, nadie se propone convertirse en drogadicto. Nadie se despierta una mañana y decide serlo. Por lo menos es necesario pincharse dos veces al día durante tres meses para adquirir el hábito. Y no se experimenta realmente lo que es el síndrome de abstinencia hasta después de varios períodos de adicción separados por épocas de abstinencia. Tardé casi seis meses en adquiri mi primer hábito y, a pesar de ello, cuando lo dejé los síntomas del síndrome de abstinencia fueron leves. No creo exagerado afirmar que para convertirse en adicto se necesita cerca de un año y varios cientos de pinchazos. Naturalmente, hay quien hace otras preguntas: ¿por qué empieza alguien a usar estupefacientes? ¿Por qué sigue usándolos hasta convertirse en adicto? Uno se hace adicto a los narcóticos porque carece de motivaciones fuertes que lo lleven en cualquier otra dirección. La droga llena un vacío. Yo empecé por pura curiosidad. Luego empecé a pincharme cada vez que me apetecía. Terminé colgado. La mayor parte de los adictos con los que he hablado tuvieron una experiencia semejante. No empezaron a consumir drogas por ninguna razón en concreto. Quien nunca haya sido adicto, no puede hacerse la idea de lo que significa necesitar droga con la tremenda intensidad de quien está enganchado. Nadie decide convertirse en yonqui. Una mañana se levanta sintiéndose muy mal y se da cuenta de que lo es. Jamás he lamentado mi experiecia con las drogas. Creo que gracias a haberlas usado de modo intermitente en la actualidad mi salud es mejor de lo que sería si nunca las hubiera probado. Cuando uno deja de crecer, empieza a morir. Un adicto nunca deja de crecer. Muchos adictos se abstienen de las drogas periódicamente, lo que implica que el organismo expulsa las sustancias nocivas al contraerse, y las células que dependen de la droga son reemplazadas. Una persona que consume drogas está en estado contínuo de contracción y crecimiento en su ciclo diario de necesitar pincharse para poder sentir la satisfacción de haberse pinchado. Muchos adictos parecen más jóvenes de lo que son. Recientemente, se han realizado experimentos científicos con un gusano al que obligaban a contraerse suprimiéndole la alimentación. Al contraerse periódicamente, el gusano estaba en crecimiento continuo, de modo que se vida era prolongada indefinidamente. Si un yonqui pudiera mantenerse de modo permanente en el estado en que se siente cada vez que deja la droga, quizá podría vivir hasta una edad increíblemente longeva. La droga es una ecuación celular que enseña a quien la usa hechos de validez general. Yo he aprendido muchísimo gracias a su uso: he visto medir la vida por las gotas de solución de morfina que hay en un cuentagotas. He experimentado la angustiosa privación que provoca el síndrome de abstinencia, y el placer del alivio cuando las células sedientas de droga beben de la aguja. Quizá todo el placer sea alivio. He aprendido el estoicismo celular que la droga enseña al que la usa. He visto una celda llena de yonquis enfermos, silenciosos e inmóviles, en aislada miseria. Sabían que era inútil quejarse o moverse. Sabían que, en el fondo, nadie puede ayudar a nadie. Nadie tiene una clave o un secreto que pueda comunicar a los demás. He aprendido la ecuación de la droga. La droga no es, como el alcohol o la hierba, un medio para incrementar el disfrute de la vida. La droga no proporciona alegría ni bienestar. Es una manera de vivir." William S. Burroughs, Yonqui (Prefacio). 1953 En breve, el prefacio del mismo Burroughs a El almuerzo desnudo |
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#16 (permalink) |
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Clásico ![]() Fecha de registro: Aug 2005
Masunos: 981
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CYRANO DE BERGERAC Et que faudrait-il faire? Chercher un protecteur puissant, prendre un patron, Et comme un lierre obscur qui circonvient un tronc Et s'en fait un tuteur en lui léchant l'écorce, Grimper par ruse au lieu de s'élever par force? Non, merci. Dédier, comme tous il le font, Des vers aux financiers? se changer en bouffon Dans l'espoir vil de voir, aux lèvres d'un ministre, Naître un sourire, enfin, qui ne soit pas sinistre? Non, merci. Déjeuner, chaque jour, d'un crapaud? Avoir un ventre usé par la marche? une peau Qui plus vite, à l'endroit des genoux, devient sale? Exécuter des tours de souplesse dorsale?. . . Non, merci. D'une main flatter la chèvre au cou Cependant que, de l'autre, on arrose le chou, Et, donneur de séné par désir de rhubarbe, Avoir son encensoir, toujours, dans quelque barbe? Non, merci! Se pousser de giron en giron, Devenir un petit grand homme dans un rond, Et naviguer, avec des madrigaux pour rames, Et dans ses voiles des soupirs de vieilles dames? Non, merci! Chez le bon éditeur de Sercy Faire éditer ses vers en payant? Non, merci! S'aller faire nommer pape par les conciles Que dans des cabarets tiennent des imbéciles? Non, merci! Travailler à se construire un nom Sur un sonnet, au lieu d'en faire d'autres? Non, Merci! Ne découvrir du talent qu'aux mazettes? Être terrorisé par de vagues gazettes, Et se dire sans cesse: 'Oh, pourvu que je sois Dans les petits papiers du Mercure François?'. . . Non, merci! Calculer, avoir peur, être blême, Aimer mieux faire une visite qu'un poème, Rédiger des placets, se faire présenter? Non, merci! non, merci! non, merci! Mais. . .chanter, Rêver, rire, passer, être seul, être libre, Avoir l'oeil qui regarde bien, la voix qui vibre, Mettre, quand il vous plaît, son feutre de travers, Pour un oui, pour un non, se battre,--ou faire un vers! Travailler sans souci de gloire ou de fortune, A tel voyage, auquel on pense, dans la lune! N'écrire jamais rien qui de soi ne sortît, Et modeste |