Lintenné sun mundo estenso ande aprendes a balorar a las presonas que en realidá no son sino reflejos nun ojo dorado.
Yo conocí na vez a una trapecista que se hacía llamar Amelia de la Torre y aprendí a querer a las personas sin necesidad de saber sus nombres reales ni su filiación sesual. Aluego profundizas y resulta que es una persona distinta pero la misma en realidad. Amelia no se llamaba Amelia sino Elguibia y le pegaba su mamá. Pero eso da igual.
Son personas y hay que aprender a amar al género humano.
Hablas con alguien en lintenné y no sabes como es en realidad, pero es que deresulta que conoces a otra persona bis a bis en un pafeto con la música muy alta y tampoco sabes como es en realidad porque no puedes oir lo que dice y gritas tol rato y es una risa. Además no sabes si tiene hipermetropía o si guarda cadáveres de muflón en el frigorífico.
Las personas son desconocidas siempre, en realidad. Solo las conoces del todo cuando mueren, porque todo el mundo dice "Que gran persona era", y resulta que todos los muertos eran grandes personas aunque se llamaran Elguibia.
Felices fiestas, hijos de puta.
