Absolutamente cierta, pero no es sólo mérito mío. Digamos que hubo una serie de coincidencias que lo propiciaron, desde que nos encontráramos en un sitio tan bonito (Pedraza es de los pueblos más bonitos de España), y tan pequeño (lo que facilitó que nos viésemos constantemente), nos quedásemos solos, que ella fuese simpática y no una pseudo-famosa estirada, que coincidiésemos en nuestros gustos y especialmente en nuestra afición fundamental, que le gustase tanto el vino, etc., etc.
Se me olvidó un detalle: en el sitio donde la conocí, en la Hostería de Pedraza, su novio nos pidió a mi amiga y a mí que les hiciésemos una foto de recuerdo. Soy fotógrafo aficionado, él llevaba una cámara decente y les hice una muy bonita placa. El chaval me dijo sonriendo: "joder, tío, vaya foto más bonita, no sé cómo podría devolverte el favor". Jejeje... vaya si me lo devolvió, el pobre...
