Rompo una lanza a favor de los irlandeses. Un primo político mío se fue a vivir allí, y dice que nunca se sintió mejor acogido en ningún otro sitio, y eso que ha vivido en muchos. Nos invitó a pasar una semana allí y bueno... a la gente que allí conocí sólo le faltó hacerme reverencias. Curiosidad sana por nuestras costumbres sin menospreciar las propias, paciencia con mi inglés y ayuda cuando no encontraba alguna palabra; el último día nos regalaron un montón de comida típica de allí y nos agradecieron hasta límites avergonzantes el hecho de que les llevaramos un queso y una botella de vino de la Tierra.
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