Bueno, yo es que no salí de Dublín porque no quise, por lo que, al escribir, estaba recordando mi estancia en dicha ciudad, refiriéndome a la capital en lugar de al país en general.
No sé cómo es el interior de Irlanda, no tengo ni idea, pero Dublín es como Madrid, sólo que muchísimo más pequeña -lo cual me gusta-, tranquila y segura. Ahora bien, que sea calma no quiere decir que no haya fiesta, ya que en lo que se refiere al turismo están más que al día: museos, salas de juegos recreativos, cervecerías, cafeterías, deportes anglosajones raros, tiendas chanantes de recuerdos, verdísimos parques...
La fiesta en Dublín está asegurada, tanto en locales clásicos, como el Temple Bar, como en sitios más modernillos, como Pravda; creo recordar que estuve en esos dos. Ah, hay un sitio, cerca de Pravda que es enorme por dentro, estando decorado con muchos motivos africanos despampanantes; una discoteca/bar/cosa rara muy currada, aunque cara y repleta de gente.
En cuanto a las mujeres, pues qué quieres que te diga, claro que hay ancianitas rubias -ojo, las ultracatólicas tienen muy mala leche, con ellas ni se te ocurra hablar de religión o política-, pero también hay estudiantes Erasmus, y en general, carne fresca, ¿por qué te crees que te aconsejé ir en septiembre?
¿Que te aburres de Dublín?, pues pillas el tren y en unas pocas horas estás viendo los acantilados del Este del país, o incluso en Belfast, en el Reino Unido.
No sé qué cosas disfrutarás más, y cuáles disfrutarás menos, pero vamos, vida nocturna tienes para aburrir; de hecho no recuerdo cuántos pubs tenía la ciudad, ¿tres mil?
PD: En cuanto a cervezas, algo casi obligatorio si se quiere acercar uno a la cultura celta, recomendaría la Smithwicks ("smicins"), algo más suave que la Guinness; por cierto, impresionante cómo tiran las cervezas.
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