A pesar de que el coloquio posterior era la mayor concentración de gafapastas por metrocuadrado que ha sufrido un plató (si me olvido de los programas de Dragó) no todo lo que decían eran desvarios de eruditos y pajas mentales. Recuerdo una ocasión donde hablaban del gran talento de Orson Wells, poniendo como ejemplo una escena de Macbeth donde con un simple juego de luces y unas simples telas conseguía llenar la escena. Pues eso, que alguna cosita se podia aprovechar, además se les veía tan felices, tan a gusto, dándole al fumeteo y a los copérnicos...no se, tenían un punto entrañable.
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Ahora es el momento
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