Cita:
maspapauniverso dijo:
Ya no se qué hacer
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Cuando una mujer no se la quiere chupar al novio, normalmente es porque él la tiene pequeña o porque la tiene blanda. A mayor el tamaño y la dureza, mayores las ganas de comerla. Hay un estudio científico que lo confirma.
Está claro que usted la tiene pequeña, o blanda, o ambas cosas.
Obviamente, si una mujer tiene como novio a un macho beta como éste:
Difícilmente va a querer comérsela. Si además ella es virgen y no ha tenido experiencias sexuales previas, llegará a la conclusión de que el sexo oral es algo repulsivo.
En cambio, tenga presente que el día que su novia le abandone por un semental de alto rango como éste:
Se abalanzará sobre su polla ipso facto y no parará de chuparla hasta sentir un torrente de leche inundando su garganta... Y es que ellas son así de
lokitas y de
brujitas.
El estudio al que me refiero consistía en hacerle una encuesta a varios centenares de parejas heterosexuales. Tanto a ellos como a ellas se les preguntaba por separado acerca de las prácticas sexuales que llevaban a cabo con su pareja. Adicionalmente, a ellos se les medía el tamaño del pene, tanto en reposo como en erección. El estudio concluyó que las parejas que más practicaban la fellatio eran aquellas en las que él tenía un pene de tamaño superior a la media. Además,
el porcentaje de novias chuponas aumentaba conforme aumentaba el tamaño de la polla, llegando al 97% cuando el tamaño era igual a 20 cm o superior. Hay dos posibles explicaciones:
1. A las mujeres les gustan las pollas grandes y sienten repugnancia ante las pequeñas.
2. Los hombres con el pene grande gozan de más seguridad en sí mismos, tienen una sexualidad más focalizada en los órganos genitales y son más asertivos a la hora de demandar según qué prácticas sexuales a sus parejas.
Lo más probable es que sea una mezcla de las dos. Sea como fuere, la conclusión es que
a las mujeres les dan asco las pollas pequeñas y prefieren chupar pollas grandes que ya hayan sido chupadas por otras mujeres.
Porque esa es otra, no sienten deseos de comértela hasta que no les cuentas que tu ex te la chupaba a diario. Entonces se reactiva en ellas la competición entre féminas y te la chupan para ganar a la hembra rival.
De hecho, el afán que tienen las mujeres contemporáneas por chupar pollas sólo responde al miedo a ser derrotadas por otras mujeres. Cuanto más y mejor chupan, más derrotan a las lagartas que les podrían arrebatar a su macho. Si no fuera por esa rivalidad entre féminas, iba a chupárnosla nuestra puta madre, eso tenedlo claro.