Los agentes inmobiliarios me consta que rapiñan de lo lindo. No hay mejor pretexto que mostrar un pisito para echar un caliqueño rápido.
Si se trata de una vendedora y divisa un cliente potable al que le falta un empujoncito nada como una oportuna mamada y/o apertura de piernas para inclinar la balanza hacia la decisión de compra y así todos contentos.
Si es un vendedor puede jugar con la ventaja de la cachondez irreprimible que a la hembra hispánica le genera ver su futuro nido de amor y crianza. Pensar cómo en un futuro próximo va a colocar las ramitas y los restos de plumón para cobijar a sus retoños les hace chorrear el coño anticipadamente y no es ésa coyuntura que un buen matador deba desaprovechar.
|