Bueno, teniendo en cuenta que la belleza suele ser una combinación fortuita fruto de una buena herencia genética y un crecimiento libre de trabas...pues podríamos decir que carece completamente de valor intrínseco. El problema es que una combinación azarosa que obtiene un resultado agradable suele ser objeto de admiración del ser humano, porque no deja de ser un guiño del creador hacia sus míseros hijos. Que haya una cara sonriendo sobre la superficie de Marte no deja de ser algo ilusionante pese a que sepamos que no es más que una casualidad. Que esta chica haya nacido con esta cara:
No tiene, en principio, ningún mérito. Pero, aun siendo así, no puedo dejar de recrearme en rostro.
Ahora bien.
Lo que sí tiene delito es que uno/a goce de un don regalado sin condición alguna y no se preocupe deir un paso más allá en su condición de ser humano. Porque la belleza abre muchas puertas, por supuesto, muchísimas, y es una garantía casi segura se éxito durante varios años, pero, llegado cierto momento, uno empieza a hacerse determinadas preguntas para las que un espejo deja de ser respuesta.
En cuanto al otro tema. El atractivo es algo subjetivo, lo que para uno es atractivo para otro es horrendo; no como la belleza, que digamos que es una característica "objetiva". El atractivo te lo da la experiencia, el carácter, la personalidad, tus modales, tu forma de moverte y sonreir. Siendo así podríamos pensar que el atractivo tiene una relación más directa con tus logros y fracasos en la vida, con tus inquietudes, pero eso no tiene por qué significar que sea algo más importante, más que nada, porque ser atractivo no otorga ni la mitad de felicidad que ser bello.
De todos modos, la bendición de aquellos que nos quedamos en atractivos sin llegar a ser guapos es que siempre tenemos algo guardado en la manga, nuestra cara o nuestro cuerpo no son nuestro escaparate (jodidos iríamos de lo contrario), siempre vamos a provocar que nuestro admirador dé un paso más allá para saber qué le hechiza de nosotros.