Pues sí, ha estado todo genial y además esta vez apenas he usado taxis, con el consiguiente ahorro, todo en metro (por cierto, vaya gozada de metro) y omnibus. También he dormido un par de veces en su casa en vez de mi apartamento, lo que creo que supone un grado más de intimidad en la relación.
Por cierto, si quereis impresionar a vuestra namorada llevarla a MARIUS en la Av. Atlantica, a yantar um rodizio do frutos do mar, absolutamente impresionante.
Un saludo
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Tristeza nao tem fim, felicidade sim
Saudade es nunca más saber de quien se ama, y mismo así doler.
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