Esto no es una leyenda urbana: se practicaba a plena luz del dia en mitad de Oxford Street.
Cuando alguien se quedaba mirando un escaparate ( ningun ingles lo hace ) se te acercaban dos chavalas y, tras averiguar por el acento que eras extranjero, te invitaban a unas subastas con productos ridiculamente baratos en la que no faltaban el tipico subastero con microfono y un monton de compradores que se llevaban autenticas gangas.
Una vez adquirido el articulo se empaquetaba y se entregaba a la salida "para que no suenen las alarmas".
Evidentemente, una vez en casa lo que te encontrabas empaquetado no era lo que habias comprado sino una imitacion de plastico (algo asi como los moviles de juguete que se da a los ninios ) Si ibas a reclamar te decian que habias firmado un recibo y que todo era legal y si insistias, te sacaban a los gorilas.
Si acudias a la policia, ( esto ocurria raramente porque tenian buen cuidado de timar solo turistas ) se burlaban de ti, a fin de cuentas el timador pagaba sus impuestos y el turista solo creaba molestias y no iba a ir a juicio.
Esto estuvo ocurriendo todos los dias durante dos o tres anyos, hasta que alguien inteligente empezo a preguntarse donde demonios irian a parar los fabulosos beneficios de esta empresa criminal. Parece ser que se financiaban redes de trata de blancas .
Lonja, timadores y subasta desaparecieron como por arte de magia.
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