Por cierto el mito de que en Roma en el autobus no paga ni el Tato es cierto, yo me tire una semana viajando de gañote, subes y bajas por cualquiera de las tres puertas del autobus y el conductor ni te mira.
Eso sí, son la polla de amables por lo menos le pregunté a un par por unas direcciones y a los tios les falta bajarse y acompañarte.
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