Peliculón, oigan.
Me suda la polla que sean dibujos, me suda la polla que la hagan en Pixar que las hacen como churros o un japonés a mano y tarde cinco años. El resultado final es una película absolutamente magistral, plena de ritmo, de interés, con momentos totalmente emocionantes, sale uno del cine con una sonrisa en la boca tal que así

, y como si hubiese, por un momento, vuelto a ser niño.
Una película magistral. Las cosas como son, dejen los prejuicios en la puerta del cine, compren la entrada y disfruten como enanos.