Yo coleccionaba libros, y llegué a tener más de dos mil volúmenes. Pero un buen día me puse a seleccionar los imprescindibles y no eran más de dos cientos, y aún así creo que me pasé de largo. Algunos otros los rescaté por su valor sentimental y alguno más como objeto artístico. El resto se los dejé a mi ex, quien de vez en cuando supongo que se entretendrá quitándoles el polvo. A dos pasos de mi casa hay una biblioteca magnífica donde me prestan gratis cualquier obra. Para llegar a ella he de pasar por delante de una librería de la que fui un buen cliente. Ahora mi limito a saludar con cortesía a los libreros, que ya no se alegran tanto de verme.
Sí, leer es barato. Lo caro es tener tiempo y amor por la lectura.
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Precaución: letras (la combinación de dos o más de ellas puede llegar a tener significado)
CHEREE
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