¿Qué sentido tiene utilizar programas chupifantásticos para rescatar vídeos o fotos amateur de ordenadores ajenos, si internet está lleno de cerdas que te las dan, gratis, en foros, páginas, etc, y están deseando que se las devuelvas manchadas de la salsa de ajo que comes mientras trabajas?
Eso por no hablar de las Novias Confiadas del Emule.
En otro orden de cosas, los quinientos chimpancés que seguramente tienes por encima del escalafón estarán mirando hacia abajo de vez en cuando, y querrán carne.
Prefiero ser quien recibe un ratón recién lavado como nuevo que a quien le muestran el amor al estilo de la cárcel un par de monos furiosos. Oh sí.
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